martes, 15 de noviembre de 2011
- Marvin Harris, "NUESTRA ESPECIE". Capítulo 3:
Bueno, pues mi capítulo es "Grandeza y decadencia del hombre primogenio de Dawson". En él, nos empieza explicando que un paleontólogo aficionado llamado Dawson, en una conferencia en 1912 sobre la Sociedad Geológica, dijo que había encontrado varios fragmentos de cráneo y media mandíbulo inferior rota mezclado con huesos de otros mamíferos extinguidos en unas gravas pleistocénicas, en Piltdown (Sussex). Un anatomista conocido como era Smith Woodward corroboró esta información, explicando algunos detalles más. Éste pensó que todos esos huesos eran de una sola extinta criatura, y dijo que a esta criatura se le pasaría a llamar "Eoanthropus Dawsoni", que significa "hombre primogenio de Dawson". Explicó que el cráneo era voluminoso, y la frente debería de ser alta, así como también dijo que la mandíbula carecía de mentón. Pero no encontraron otra cosa esencial, dientes caninos, que formarían así, colmillos, y habría más pruebas de saber como era esa criatura de esa manera. De ahí a un año, un sacerdote, por la misma zona de Piltdown, encontró un canino de la forma que dijera Woodward; apuntado, prominente y que tuviera la forma del de los simios. Sin embargo, pronto se descubrió que todo era una farsa, ya que el canino y la mandíbula eran de un mono. Alguien les había engañado. Esta persona se habría ocupado de que todo le fuese perfecto para engañarlos, buscó un cráneo humano que fuese muy diferente a los demás; la mandíbula era de un orangután viejo al que le faltaban los caninos y con todo eso hizo su propio engaño mezclando fósiles auténticos con falsos para llevar a cabo su engaño, además, como de aquella no había tanta tecnología, era más fácil engañar. Esa persona se encargó totalmente de que Woodward fuese a dar con ese "genial" descubrimiento de huesos históricos falsos. Pero pronto se dieron cuenta que había demasiada diferencia entre el cráneo y la mandíbula. Ahí quedó la cosa hasta 1953, cuando se pudieron estudiar más de cerca los huesos. Con la datación de flúor, en una revisión de fósiles, se pudo comprobar que todo era mentira, nada era realmente antiguo. Había que volver a buscar el misterio de nuestra historia.
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